En esta parte importantísima de esta Web, espero no dejarme a nadie importante, y tengo la esperanza, que nadie se sienta voluntariamente excluido. Creo que la vida me ha tratado muy bien, y la lista de personas a las que tengo cosas que agradecer es tan larga, que es absolutamente imposible no olvidar a alguien.

Mil gracias a Rosa, mi mujer, por su paciencia y cariño, por ponerme los pies en el suelo y por aguantar en ocasiones los daños colaterales de mi pasiñon profesional.

Gracias a Lucía y Ariadna, mis hijas. Simplemente por ser fenomenales, por sus sonrisas, sus abrazos. Ellas son gran parte de mi equilibrio.

Gracias a mis padres, por su ayuda incondicional, por una vida dedicada a sus hijos, por su enorme esfuerzo.

Deben saber que nunca se lo agradeceré suficiente.

A Ricard Montané y Martín Rueda, excelentes profesionales y mejores personas, por darme el primer empujoncito y ser un gran apoyo, y un modelo a seguir a nivel profesional y personal.

A Marta Serrat, mi "tía canadiense", ella ya sabe porqué.

A mis compañeros de trabajo David, Esther, Carlos, Roberta y Begoña. Yo no sería quien soy sin vosotros a nivel personal y profesional. ¡Qué suerte he tenido!

A mis excompañeros de trabajo, Gemma, Xavi, Agustín y David, por todo lo que me dieron a mí, y a este centro.

A mis alumnos y exalumnos. Adoro ser profesor. Gracias por vuestra tolerancia, atención y en ocasiones, amistad. ¡Cuánto he aprendido de vosotros!

A los muchos compañeros de profesión que han creído y confiado en mí. No sé bien que he hecho para merecerlo. Mil gracias. Sois tantos que la lista sería interminable. ¡Qué gran halago me hacéis! ¡Espero estar a la altura!

A la universidad, empresas de formación y coordinadores, por su confianza, incluso en momentos en que, quizás, ni yo la hubiera tenido en mi mismo.

Y por último miles de gracias a todos y cada uno de mis pacientes. Gracias por vuestra confianza. No os imagináis lo importantes que sois para mí. Espero no defraudaros nunca. Si alguna vez lo hago, decídmelo, no os lo merecéis.

¡Veis como la vida me ha tratado muy bien!

Gracias, gracias, gracias.

Pedro Rubio